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sábado, 30 de julio de 2011

Juntémonos

Una de las cosas más sanadoras que existe es compartir con personas que queremos y que sabemos que nos quieren. Compartir con amigos que nos escuchen, nos acompañen o nos hagan sentir importantes, es vital para nuestra salud. El ser humano es gregario por naturaleza, necesitamos ser parte de una red. Todos los problemas se sienten más pequeños si los compartimos con gente contenedora. Todas las ideas se afinan y crecen si nos ayudan personas que desean nuestro éxito. Por último, el sólo hecho de tocarse ha demostrado que tiene un efecto anti-estrés en el humano.

Pero no todas las relaciones hacen bien.

Debemos elegir personas positivas, que nos quieran, que sepamos honestas con nosotros. Y que deseen ser parte de nuestras vidas. Más de una vez he escuchado personas que se quejan de alguien que les genera muchos problemas sin que, aparentemente, les aporte nada bueno. Pero insisten en mantener la relación. ¿No sería mejor dejar que esa persona siga su camino y buscar alguien que nos respete? No hay que olvidar que todas las relaciones que tenemos son elegidas y construidas por nosotros. Lo que la relación nos da… es lo que hemos aceptado. Pero… ¿es lo que queremos seguir aceptando? Es nuestra responsabilidad escoger las personas de quienes vamos a depender emocionalmente.

Por otro lado, debemos estar conscientes de lo que nos ocurre en el grupo. La velocidad con que vivimos nos obliga a pasar por nuestros días en forma automática, cumpliendo obligaciones, repitiendo rutinas. Y eso nos adormece un poco, como también puede hacerlo un exceso de alcohol, el uso de drogas o una baja autoestima. Pero cuando estamos con amigos necesitamos claridad respecto a lo que está ocurriendo, para aprovechar contactos emocionales de buena calidad. Si no nos sentimos contenidos, optimistas, queridos, probablemente no estamos en el lugar correcto. Pero sólo lo detectaremos y podremos corregirlo si no entorpecemos nuestra conciencia.

Juntémonos, pero con amigos que elegimos y que creemos que vale la pena cuidar.

sábado, 24 de julio de 2010

¿Existen las coincidencias?

Muchas veces he comentado que estoy segura de que las coincidencias no existen. Creo que el universo facilita las cosas que tienen que ser. Sin embargo, creo que es muy difícil darse cuenta de qué es lo que uno debe decidir cuando se le presentan estas ventanas de decisión que a veces llamamos coincidencias. Podemos darnos cuenta de que algo importante está frente a nosotros. Podemos darnos cuenta de que ese algo espera alguna acción de parte nuestra. Pero darnos cuenta de qué es lo que debemos hacer es mucho más difícil de lo que parece a simple vista.

Ojalá pudiera iluminarnos alguien sobre el camino que debemos tomar. Pero aquí es donde entra el libre albedrío. Y cada cual debe resolver solo cómo enfrentar estos retos del universo.

Podemos tomar la actitud pasiva, quedarnos en nuestra zona de confort, lo conocido, bueno o malo. Para no enfrentar el miedo a lo desconocido. No hacer cambios es también una toma de decisión. Igual se ha elegido un camino. Aunque a veces no visualizamos que también habrá consecuencias. Y muchas veces ni nos damos cuenta de que tomamos una determinación.

O podemos crear algo a partir de estos momentos que gatillan la duda, el asombro. Y claro, acá nos encontramos frente al misterio más absoluto. Este enigma da susto. Y el susto se mezcla con la duda sobre la propia capacidad de resolver los hechos correctamente. Es difícil tomar buenas decisiones. Siempre hay una renuncia asociada y los humanos no queremos perder nunca nada. Pero tomar el riesgo puede ayudarnos a crecer. Tal vez pueda ayudar un amigo, de esos que nos dicen las cosas que pueden ayudarnos, aunque nos incomoden. No siempre es rápido o fácil este proceso.

Como consuelo, puedo contarles que las coincidencias volverán a ponernos en el camino esos asuntos que debemos resolver de una forma diferente. Por otro lado… también puede ocurrir que nos llevemos una vida entera recibiendo esas coincidencias, sin atinar nunca a tomar la decisión correcta.

miércoles, 30 de junio de 2010

Las finanzas y las relaciones interpersonales

Aprender a usar racionalmente el dinero tiene que ver con la inteligencia, sin duda. Si yo no consigo entender cuánto puedo gastar, no voy a ordenar mi presupuesto. Pero, a veces, también tiene que ver con las relaciones humanas y esa compleja forma de convertir en actividades cotidianas nuestros más profundos deseos o problemas.

Una mujer que depende de un hombre que, en realidad, no quiere apoyar, puede demostrar su rabia o su indiferencia descompensando su presupuesto. O puede hacerle creer que debe depender de él, para no tener que darse el trabajo de generar su propio ordenamiento o poder atarle de una forma poco sana.

El marido que no quiere que su mujer trabaje muchas veces evita, en realidad, que ella adquiera destrezas en áreas que fueron su propia caja negra.

Un hijo puede usar los gastos desmedidos como una forma de llamar la atención de sus padres. No siempre la búsqueda de afecto de los hijos usa los caminos apropiados.

Si la persona para la que van intencionados estos mensajes subliminales no los comprende, el problema se eterniza y no se resuelve nada.

A veces, también, nuestra forma de ahorro (o no ahorro) puede mostrarle al mundo nuestros más profundos condicionamientos respecto a la vida.

Y entonces somos nosotros mismos los que debemos leer el mensaje. Tal vez, revisar nuestra forma de tomar decisiones respecto al dinero o el significado que le damos a algunos gastos…

Nuestra sociedad valora las finanzas como un punto central en nuestra forma de vivir. Son, por lo mismo, muy pocas las relaciones que pueden establecerse con cierta independencia emocional del tema. No nos queda más que aprender a leer los mensajes envueltos en materias financieras y tomar las decisiones correctas a partir de lo que desciframos. Esto puede ayudarnos no sólo a tener finanzas más saludables, sino también a tener relaciones más saludables. En definitiva, a vivir mejor.

jueves, 22 de octubre de 2009

Gracias

Esta vez sólo quiero hacer público mi agradecimiento, a Dios, al universo, a todas las personas que han ayudado a construir mi vida tal como es hoy.

Estoy agradecida por mi vida, mis hijas. Por esos amigos que contestan mis requerimientos y aquellos que llaman aunque yo no haya intentado contactarlos. Por mi casa, donde se huele vainilla y se respira paz. Por las luces de la ciudad de noche que se ven desde mi ventana, por la taza de café que me permite aquietar las revoluciones del día, por mi barrio, por mis sueños y los sueños de los que amo.

Por esas personas que me trajeron dolores que me ayudaron a crecer, por quienes me sonrieron iluminando un día que no siempre empezó bien. Por la posibilidad de trabajar en lo que amo. Por el alimento que a diario puedo compartir con mis hijas. Por quienes me regalaron su abrazo, sus palabras, su tiempo.

Estoy agradecida por la posibilidad de aprender, de amar, de ser feliz.

domingo, 18 de octubre de 2009

Elijamos lo que deseamos realmente

A veces

…arriesgamos el resultado de algún examen importante porque no lo preparamos adecuadamente por dedicarle tiempo a un juego virtual o a una película.

…dejamos ir de nuestras vidas a personas importantes porque nos dejamos llevar por sensaciones placenteras cuyas consecuencias no medimos.

…tenemos problemas de salud por comer un alimento que sabemos que nos hace daño.

Perdemos el foco de qué es realmente importante y qué no lo es. A todos nos ha pasado. Tomamos una decisión equivocada y después nos lamentamos por una desgracia que nosotros mismos provocamos.

Todas las decisiones que tomamos diariamente tienen consecuencias. Y las de dejamos de tomar también. Al momento de elegir pensemos en los efectos. Si arriesgamos algo importante es el momento de salvarlo. Si no arriesgamos nada, podremos disfrutar mejor en la conciencia de haber elegido lo correcto.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Formas de facilitar el consumo de vegetales

Tenga vegetales en su casa.
Asegúrese de tener en casa los alimentos que debe consumir. Los vegetales congelados pueden resolver las situaciones en que no se dispone de verduras frescas. Asimismo, evite comprar lo que no desea consumir.

Facilite su consumo.
Tenga algunos lavados, sin piel, trozados, tratados de alguna forma fácil de consumir.

Explore nuevas formas de consumirlos.

Experimente, mezcle, busque recetas nuevas. Las ensaladas no son la única manera de consumir vegetales.

Esconda aquellos menos atractivos.

Un puré de papas puede bajar el sabor de muchos vegetales, como repollos de Bruselas, espinaca o cualquier vegetal que en casa no sea especialmente apetecido. Y de paso le da un giro al tradicional puré, dándole un aspecto atractivo y novedoso.

Juegue con el arco iris.
Tiene varias ventajas. Los diferentes colores representan diferentes grupos de nutrientes, además el plato se verá más atractivo, es una forma de disimular sabores fuertes que solos serían menos atractivos.

Invente pequeñas colaciones.
Puede intentar con varitas de zanahoria, varitas de apio, cubitos de pepino, ramitas de brócoli cocidas en el punto exacto (para que no queden demasiado blandas), tomatitos cherry y trozos de todas las frutas existentes.

Por último, recuerde que aunque inicialmente pueda parecer algo extraño, una vez que se haya convertido en costumbre será fácil de hacer… y tal vez incluso tiente a otros a probar…

martes, 13 de octubre de 2009

Regalemos abrazos

Recuerdo algunos abrazos especiales en mi vida.

Guardo en un lugar especial de mi corazón uno de ellos, intenso, largo, lleno de sentimientos encontrados, una despedida. Con ese abrazo no sólo me despedí de la persona que abrazaba. Ese avión separó dos trozos de mi historia que no han vuelto a encontrar un puente. Pero el recuerdo de ese abrazo me dio fuerzas en otros momentos de mi vida.

Atesoro también un abrazo reciente, dulce, acogedor, lleno de cariño, que me dio un amigo querido, me entibió el alma y me hizo pensar en las muchas cosas que tengo que agradecer, además de su amistad.

Un abrazo puede cambiar una vida. Puede ser cariñoso, protector, dulce, sensual, o como queramos que sea. Lleva la potencia de nuestros sentimientos y nos permite recibir mensajes importantes de afecto y compañía. Puede quedarse en nuestra memoria, sirviendo de apoyo aún mucho tiempo después de haberlo recibido. Un abrazo puede transmitir mucha energía, reconfortar, acercar.

Regalemos abrazos. El mundo será mejor.

domingo, 11 de octubre de 2009

¿Se lo presentarías a tu mamá?

Cuando estamos con una nueva pareja las cosas suelen flotar alrededor nuestro y no dimensionamos correctamente lo que ocurre. Al cabo de un tiempo, puede que sintamos lo mismo en una dimensión más real, pero también puede cambiar nuestra percepción, y ya habremos tomado muchas decisiones que pueden afectar nuestro futuro. ¿Habrá alguna de alertar a nuestro cerebro si algo no es completamente sano?

Hace muchos años, un compañero de curso me hizo una pregunta que sólo cobró verdadero significado muchos años después. Yo le contaba de una nueva pareja, pero también le expresaba mis dudas sobre lo adecuado o no que pudiera ser mantener esta relación en el tiempo. Él me miró y me preguntó ¿se lo presentarías a tu mamá?

Cuando uno se enfrenta a esta pregunta, no sólo analiza su principal marco de referencia, la familia. También se pone inconscientemente en la perspectiva de los seres que le aman a uno y le desean lo mejor. Y puede ayudar a contestar la pregunta original ¿es adecuado? Es verdad que muchas veces tenemos conflictos y diferencias de opinión con la familia. Pero el vínculo está ahí por razones más potentes que las que logramos ver.

Esta pregunta nos lleva, sin que lo captemos concientemente, a ponernos en el lugar de personas que, además de amarnos, ven la escena de una forma más objetiva. Tal vez, durante la adolescencia esto sea especialmente resistido e, irónicamente especialmente necesario. Sin embargo, en nuestra vida adulta, también puede ocurrir que la pregunta nos ayude a evaluar esa amistad, esa pareja, esa sociedad, de la forma en que lo harían personas que nos conocen y nos aman. Es verdad que, de adultos, deberíamos tener la capacidad de tomar nuestras propias decisiones. Pero eso no significa, necesariamente, que debamos ignorar lo que otros pueden contribuir a nuestro proceso de decisión.

jueves, 8 de octubre de 2009

Nuestro camino para corregir el peso

Lo primero que debemos comprender es que no hay un camino único. Las razones por las que no tenemos el peso correcto son variadas. Y los caminos de solución deben ser consistentes con el problema de base.

Píldoras para el apetito
Cuando la persona tiene un apetito desmedido, come mucho de todo, sin discriminación ninguna, pueden ser útiles, pero sólo durante el proceso de cambio de hábitos. Sin embargo, estos casos son los menos frecuentes, por lo general el problema está en otro lado.

Píldoras para bajar de peso
No existen píldoras cuyo efecto principal sea bajar de peso. De hecho, se han usado medicamentos que producen pérdida de agua o laxantes y que reducen el número de kilos en la pesa, pero a costa de deshidratar a la persona o de vaciar el intestino completamente en un día, en circunstancias de que eso debería ocurrir en varios días.
Sin embargo, hay algunos medicamentos que usados correctamente pueden producir baja de peso como una consecuencia de la corrección de un defecto metabólico de base. El tratamiento de la resistencia a la insulina y el tratamiento del hipotiroidismo pueden inducir, en ocasiones, una reducción del peso corporal. Pero sólo puede ocurrir cuando se está corrigiendo el defecto mencionado y no al usar estos medicamentos en personas sanas.

Disciplina

Ésta es, probablemente, la mejor herramienta. Muchas personas suben de peso porque seleccionan mal sus alimentos y/o hacen ayunos largos. Sucede con mucha frecuencia que la persona consume sólo algunos de los nutrientes que necesita el organismo, por lo que sienten hambre permanentemente. El organismo solicita los alimentos que le faltan, y mientras no reciba los nutrientes adecuados no cesará el hambre. Aunque se usen medicamentos para frenar el apetito, no se alcanzará el éxito si no se le ofrece al organismo las sustancias que requiere. El cambio de hábitos, así, es cardinal. Por otro lado, los ayunos largos echan a andar mecanismos de ahorro de energía que facilitan subir de peso. Corregir estos elementos solucionará la mayor parte de los casos de sobrepeso.

Ejercicio

El ejercicio no es, meramente, una manera de aumentar el gasto energético, aunque sí puede hacerlo. El ejercicio armoniza el metabolismo de las grasas y de los azúcares, lo que también ayuda a corregir el peso. Y ayuda con la parte estética, que suele ser una de las motivaciones para bajar de peso.

Por último, independiente de cuál sea el (o los) método(s) seleccionado(s), no debemos usar la pesa como diosa. Deseamos perder depósitos de grasa, no músculo. Puede ocurrir que subamos de peso el primer tiempo si estamos reemplazando grasa por músculo; porque el músculo, que está aumentando, pesa más que la grasa que está disminuyendo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿vale la pena amar así?

No todos tienen la suerte de tener cerca a todas las personas que aman. Algunos aman intensamente a personas que están lejos o que no los incluyen en sus vidas. ¿Vale la pena amar así?

Respecto a la distancia física he escuchado muchas opiniones encontradas al respecto. Algunas personas dicen que algunos vínculos nunca se destruyen, haya distancia o no. Otros dicen que la distancia destruye todos los vínculos de a poco. Puede que todos tengan algo de razón. Cuando hay distancia, hay lealtades que son menos evidentes, hay menos conciencia de las necesidades reales del otro. Pero, por otro lado, cuando amamos, el poder de esta fuerza no reconoce distancias y es capaz de llegar al otro lado del planeta para decirle al oído al ser amado: “Ten fuerzas, hoy va a ser un buen día”

Respecto a la distancia emocional tal vez haya más consenso en el sentido de que no vale la pena amar así. Algunos dicen que sólo si hay amor en ambas direcciones vale la pena llamarlo amor. Sin embargo, me parece importante distinguir entre amar y “querer tener”. El amor es una fuerza creativa que potencia todos los aspectos positivos de la vida. Es el anhelo puro y desinteresado de que el otro esté bien. “Querer tener” es un simple deseo, más humano, más egoísta, más pedestre, si se quiere. Y puede ser legítimo en aquellas ocasiones donde este amor es correspondido. En este contexto, amar se justifica siempre, porque las buenas voluntades mejoran el planeta. “Querer tener”, en cambio, puede ser que no aporte bienestar a ninguna de las partes.

El amor puede ser derramado al mundo sin necesidad de esperar que regrese algo a cambio. Y todos podemos hacerlo. Hacia seres que son parte importante de nuestros sueños o hacia el resto de los humanos, sin nombre, sin rostro, por el sólo deseo de mejorar nuestra humanidad. Todo lo que brote de nuestras conciencias volverá a nosotros de alguna forma. Elijamos que eso sea amor, armonía, esperanza. Pensemos positivo para crear un mundo mejor, amemos lo que somos, lo que tenemos, esa unidad universal en la que participamos todos, siempre vale la pena.

domingo, 4 de octubre de 2009

Conversemos

Cuando existe amor todo puede mejorar. Nuestras vidas, nuestros sueños, nuestro placer, nuestra confianza, nuestro desempeño. Pero ese amor no es una capa que cae desde el cielo sobre nuestros hombros para lucirla como artículo de moda o símbolo de poder. Es una puerta que el universo nos abre a un proceso creativo que debemos defender y cuidar. Los malos entendidos, las malas interpretaciones pueden arreglarse si se conversa adecuadamente, sin exigencias, sin drama innecesario y a tiempo. El amor es un vínculo que fluye en ambas direcciones y se quiebra si no hay balance. Cuando una de las dos personas no quiere ceder, o quiere controlar, no se puede construir el necesario diálogo. Es un trabajo de a dos. Sea que estemos hablando de relación padre-hijo, amiga-amiga, marido-mujer o la que sea, hay dos partes responsables que deben dar lo mismo que esperan. Con un respeto infinito por lo que el otro desea, sueña, espera o necesita. Cuando hay amor esto fluye fácil. Ninguno de los dos espera controlar o manipular al otro, ninguno de los dos espera imponer, al otro, ambiciones que son propias; ambos entienden que la otra persona es un individuo independiente, con experiencias distintas e interpretaciones diferentes de la vida y sus eventos.

¿Pareciera que nuestra relación no está fluyendo así? Conversemos. Tal vez sólo sea una mala interpretación. O tal vez, por respeto al otro, habrá que abrir caminos diferentes porque ninguno debe subordinarse al otro por un capricho. La única manera de descubrir estas sutilezas es conversar. Primero con nuestros propios corazones, para averiguar qué necesitamos, qué anhelamos, qué podemos dejar ir, en qué podemos ceder. Y después con el amigo, la pareja, la hija. Pero conversemos, mientras está la posibilidad. Porque a veces, por más que queramos recuperar la cercanía perdida, la oportunidad se ha ido y la otra persona ya no desea escuchar. Y tal vez hayamos perdido amor, la única pérdida verdadera que podemos tener en la vida.

martes, 22 de septiembre de 2009

Ya… ¿y ahora qué hago con este cuerpo?

En primer lugar… Acéptese... Todos tenemos características positivas que podemos apreciar en nosotros mismos. No se trata de parecer mejor que los otros o de hacer ver a los demás como “peores”. Se trata, simplemente, de valorar ese lugar en el universo que nos corresponde. Todos traemos talentos y limitaciones que tienen que ver con la misión que debemos cumplir y eso nos hace únicos e irremplazables.

Manténgase alerta para mejorar. Cuidado con sobrevalorar las apariencias, hablo de mejorar en un sentido más profundo, no de correr tras el cirujano plástico.

Hágase cargo de su felicidad, la responsabilidad sobre su destino le dará la satisfacción de saber que su éxito es suyo, producto de su esfuerzo.

Busque Soluciones. No se queje, no culpe, no critique, no desprecie la vida que le tocó vivir, simplemente busque soluciones.

Confíe. …Busque amigos, hable de sus sentimientos, escuche, pida ayuda.
A veces es difícil confiar, cuando nos han traicionado, cuando arrastramos dolores que no se han enfriado. Pero debemos hacer el esfuerzo, quien no confía, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relación.

Nunca pierda el buen humor. Puede ser un puente poderoso hacia quienes queremos, puede alivianarnos el camino o simplemente… hacernos sonreír.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Somos dueños de nuestro cuerpo

Lo que hagamos de nuestro cuerpo es el resultado de las decisiones que tomamos a diario.

Somos dueños de elegir a quien acariciar, con quien hacer el amor, a quien evitar. También lo somos de elegir subir por el ascensor o por la escala, de salir a caminar o quedarnos aferrados al control remoto. No podemos culpar a otros si alguna de estas decisiones no fue acertada… aunque podemos corregirla en oportunidades futuras.
Está en nuestras manos desarrollar un cuerpo con el que podamos sentirnos cómodos. Cuidemos nuestro organismo, porque hace posible que cumplamos nuestra misión, que disfrutemos del placer… es la herramienta para hacer nuestro camino y llegar a descubrir la felicidad.

Alimentarse bien es el primer paso. Seleccionar alimentos saludables y dejar pasar aquellos que nos hacen daño. No hablo de adelgazar, engordar o modificar centímetros, sino de no darle menos trabajo a nuestro organismo, de cuidar nuestro nivel de energía.

El descanso nos permite recuperar las energías gastadas durante el día. Duerma bien, no importa que haya tenido un día laboral o de esparcimiento. El número de horas de sueño necesarias varía de persona en persona, pero cada cual sabe, más o menos, cuánto requiere dormir cada noche para estar bien.

Observe su postura. A unos nos cuesta más que a otros mantenerla en forma correcta, pero la ayuda de nuestros seres queridos nos puede permitir hacer la costumbre. Esto desgastará menos nuestro sistema músculo-esquelético.

Sea el maestro de sus gestos. Los gestos, como nuestra postura, van modelando nuestra relación con el entorno. Sonría. Es imposible mantener la amargura mucho rato si comenzamos a sonreír. Y nuestro día va a mejorar aún más cuando nos sonrían de vuelta.

El lenguaje parece más sutil, pero seleccionar las expresiones que usaremos nos conducirá por el camino que deseamos (o por aquel que no queremos, si no ponemos esmero es nuestra elección)

Independientemente de las habilidades físicas con que hayamos nacido, siempre habrá alguna forma de hacer ejercicio. Con seguridad habrá alguna actividad agradable que podemos practicar, pasear con el perro, salir en bicicleta con el hijo o la hija, caminar con la pareja, inscribirse en el gimnasio con algún amigo, jugar al tenis con alguien de la oficina…

Revisemos los hábitos que podemos cambiar para tratarnos mejor. Tal vez podamos usar la escalera en vez del ascensor, llevar menos trabajo a casa, beber menos, caminar parte del camino al trabajo, dejar de fumar, administrar mejor nuestro tiempo, jugar más.

Por último, y tal vez lo más importante, debemos velar porque nuestro cuerpo haga lo que nuestro espíritu desea y no se deje llevar por los estímulos equivocados. Ni esos instintos que a veces parecen dominarnos, ni esas personas que intentan inducir conductas que les benefician a ellos…Nosotros somos los dueños de nuestro cuerpo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Por qué comemos?

Cuando comemos, en realidad atraemos a nuestro organismo mucho más que comida.
Recibimos placer, compañía, información.

Y buscamos la comida por estas razones. El placer de comer chocolate es clásico, pero muchos alimentos son una fuente de placer importante, que puede tomar un lugar exagerado en nuestras vidas si no tenemos grandes alternativas. El organismo lee sabores dulces, texturas suaves, texturas crujientes. Cada uno de estos elementos puede satisfacer diferentes necesidades.

Hay otras razones más elaboradas para buscar alimentos también.

Puede ser una forma de autosabotaje importante. Si comemos en exceso, seremos obesos y estaremos impedidos de realizar muchas tareas que, tal vez, nos dan susto…o rabia.

Para hacer más compleja la cosa, dejar de comer también tiene razones que van más allá de tener o no hambre.

Muchas personas se han perdido el proceso de aprendizaje de sabores o tienen una personalidad muy rígida que los previene de experimentar con diferentes sabores y texturas. Estas personas también tendrán una dificultad para capturar el placer y la alegría en otras áreas de la vida.

Dejar de alimentarse o alimentarse en un nivel subnormal puede esconder trastornos de la autoimagen o deseos de “desaparecer” de la esfera social. ¿Problemas de autoestima? ¿Incapacidad de incorporarnos a la red social tal como está construida?

Comer muy poco o sólo algunos alimentos puede ser también una forma de autosabotaje, al frenar la posibilidad de disfrutar de elementos placenteros o al construir un organismo en desventaja de salud respecto al resto. Podremos así evitar tareas intimidantes o que nos producen rabia. Será una forma de desprendernos de responsabilidad respecto a nuestros actos.

Si usted no tiene un peso en el rango normal, si está más arriba o más abajo, si es “el gordito” o “la flaca” deténgase un momento a pensar si pudiera estar en alguna de las situaciones mencionadas. Lo bueno de hacer esta reflexión, es que podemos descubrir algo que se puede trabajar para llegar a tener una mejor calidad de vida.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Por qué sentimos hambre?

El organismo necesita recibir muchas sustancias para poder mantener el equilibrio, reparando lo que se daña, reemplazando lo que se destruye. Estas sustancias están repartidas por la naturaleza. Ningún alimento contiene todos los nutrientes que debemos recibir. Debemos mezclar diferentes fuentes de nutrientes para poder completar los requerimientos diarios.

Nuestro cuerpo es capaz de leer qué ingresa y qué falta. Como el hambre es una señal que envía el cerebro para que busquemos alimento, la enviará mientras nos falte alguno de los nutrientes, aunque hayamos consumido muchas calorías. Porque no es la cantidad de calorías lo que quita el hambre. Sólo si le damos al organismo lo que necesita dejará de enviar estos mensajes.

Por otro lado, por la disponibilidad de alimentos en el mundo moderno, nos hemos acostumbrado a comer en ciertos horarios o circunstancias no directamente relacionadas con el hambre. Eso hace que ya no seamos expertos en descifrar qué es hambre. Y muchas veces confundimos con hambre otras sensaciones. La sed es una de ellas. Una persona que consume poco agua tendrá, seguramente, sed a lo largo del día, lo que puede calmarse, al menos parcialmente, con algunos alimentos que contienen agua, pero regresará para hacernos ingerir más agua. Si interpretamos mal esta sensación, podremos comer muchas calorías sin sentido alguno. Hay sensaciones menos asociadas a elementos físicos; como urgencias, vacío emocional, compulsiones o atracones que también deben identificarse, porque se solucionan de formas muy diferentes al hambre.

La próxima vez que sienta hambre pregúntese si su alimentación ha sido variada, considere la posibilidad de que esté faltando alguna vitamina, hidratos de carbono, alguna sal mineral, etc. En tal caso recurra a tipos de alimentos que no ha consumido últimamente. La idea correcta es alimentarse para que el organismo pueda cumplir con todas sus funciones, no sólo sumar calorías o cualquier otro atributo aislado de la comida.

domingo, 9 de agosto de 2009

Somos dueños de nuestros pensamientos

Nadie puede intervenir pensamientos ajenos, cada persona crea lo que quiere. Si pensamos depresivamente habrá tristeza. Si pensamos con esperanza y amor habrá una luz infinita en nuestro camino. Los pensamientos son tan propios y privados que nadie, por más daño que quiera hacernos, puede imponernos.

Si creamos los pensamientos propios, podemos también decidir, conscientemente, abandonar pensamientos de miedo, de rabia, de dolor. Y reemplazarlos por alegría, tranquilidad y gratitud.

¿Lo había pensado? Sólo usted define lo que piensa. Sea que elija ver la sonrisa o el gesto duro. Sólo usted.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Busquemos las sonrisas

Hace unos días estuve de compras en el supermercado donde habitualmente compro. Cuando pesé unas bolsas de fruta, la persona que me etiquetó los productos me devolvió una sonrisa ancha que iluminó el sector completo. Yo andaba algo triste, algo nostálgica. Y cuando vi esta luz, que me regalaba una persona que no sabía ni quién era yo, pensé que el mundo es una fuente inagotable de belleza, bondad, alegría y generosidad. Entonces desapareció mi nostalgia.

A veces caminamos por la vida tan concentrados en grandes problemas que nos perdemos esas sonrisas gratuitas y maravillosas. Ojalá podamos ir todos más despacio, para alcanzar a cruzar la mirada con la gente buena que ilumina los días. Ojalá podamos sonreír más, para iluminar la vida de otros y recibir de vuelta la mágica luz de una sonrisa.

viernes, 31 de julio de 2009

La enfermedad… esa amiga

A nadie le gusta conscientemente estar enfermo. Pero a nivel inconsciente ocurre a veces que la enfermedad puede resultar útil para algunos propósitos.

Esto puede ocurrir por más de una razón.

La necesidad de conservar la enfermedad nos permite encauzar una herida más profunda o dolorosa que no nos sentimos capaces de manejar. Mantenernos en el ambiente concreto de una enfermedad con diagnóstico específico que nos lleva a la consulta del médico, a la farmacia (acciones absolutamente delimitadas) nos puede permitir aterrizar temores que no somos capaces de manejar o incluso definir. Pero si no nos enfrentamos al hecho de que en realidad no queremos mejorar… no podremos hallar el camino para expulsar ese otro dolor más profundo que nos hace encerrarnos en una situación poco sana.

La presencia de la enfermedad nos permite tener asistencia, compañía, excusa para evitar algunas tareas, ayuda con algunos quehaceres, reemplazo en algunas obligaciones que no queremos o que sentimos que no seremos capaces de asumir. Es una salvadora de la que, eso sí, no estamos siempre claramente conscientes.

¿Cómo puedo sospechar si es mi caso?

En general, la alerta deberá levantarse especialmente con enfermedades de larga evolución que otras personas solucionan, en general, con tratamientos más cortos que el nuestro.

Cuando rechazamos, más de una vez, procedimientos quirúrgicos, hospitalizaciones, nuevas terapias, que nuestro médico tratante nos explica que podría tener éxito, o bien los interrumpimos antes de que se cumpla el plazo recomendado.

Las reacciones adversas a medicamentos son mensajes de rechazo que el cuerpo envía cuando la persona no quiere medicarse. Cuando nos ocurre repetidamente que no toleramos medicamentos para una enfermedad en particular debemos hacer consciente nuestro deseo de no mejorar.

¿Qué hago si es mi caso?

Buscar dentro de mi espíritu esos temas no resueltos o no enfrentados. Acercarme a lo que desea mi corazón y desprenderme un poco de lo que se supone que debo hacer. Establecer mis propias prioridades, cuidando de no dañar gratuitamente a quienes me quieren. Recordar que a veces un dolor producido por una revelación honesta nos puede prevenir de otros, mucho más grandes, producidos por una situación de eternos engaños o recriminaciones (hacia otros o hacia nosotros mismos)

jueves, 30 de julio de 2009

La verdad, deseada y temida

La verdad trae, muchas veces, dolor. Ese dolor puede ser devastador o abrir puertas hacia dimensiones nuevas en nuestra vida. ¿Qué será lo que hace la diferencia entre ambas situaciones? Hay dolores que clavan su filo en lo más esencial de nuestra alma y eso puede destruirnos. Hay otros dolores que sólo retiran un poco de piel para dejar a la vista elementos más primordiales de nuestra existencia y esa limpieza nos permite caminar con más seguridad.

La verdad, a veces, deja caer en su lugar algunas piezas que antes flotaban sin conexión aparente. Y los eventos empiezan a tomar sentido.

La verdad puede abrir muchos caminos diferentes. No siempre nos pone por delante la vía más fácil. Pero funcionar con la verdad siempre ayuda a mantener la confianza, en quienes tenemos cerca, en quienes amamos, en quienes dicen amarnos, en quienes queremos amar. Y esa confianza nos da fuerzas para enfrentar la ruta que iniciamos.

No sabemos qué nos traerá la verdad, es cierto, pero por más dura que sea la prueba tendremos la posibilidad de enfrentarla… y tener éxito. Sin la verdad… las tinieblas no permitirán que veamos las opciones verdaderas, no podremos elegir, y la angustia ocupará el lugar de la satisfacción.

La verdad es un riesgo, pero vale la pena, porque lo que viene después resolverá dudas, suavizará ansiedades, sembrará futuro.

sábado, 25 de julio de 2009

El amor es una fuerza creadora

El amor es un sueño que se viste con muchos trajes diferentes. Lo imaginamos de mil maneras y construimos nuestros propios esquemas. Creemos que el amor debe satisfacer muchas de nuestras carencias, que llenará espacios que no hemos podido llenar nosotros mismos, que traerá la felicidad que no hemos sabido vislumbrar caminando solos.

Pero el amor no traerá ninguno de estas cosas como si fueran obsequios que llegan desde lejos hasta nuestra puerta. Sólo hará germinar lo que ya anida en nuestro espíritu.

Reconoceremos el amor cuando notemos que sale a la superficie la excelencia que hay en nosotros. Cuando una fuerza invisible nos ayude a buscar un resultado superior, cuando queramos actuar lo más correctamente posible para honrar a quien amamos. Advertiremos el amor a nuestro lado cuando el tiempo pierda su significado. Cuando empecemos a desempolvar esos sueños que harán mejor el universo y nuestra vida; esos mismos sueños que se habían apretado en un rincón para dejarnos vivir la rutina.

El amor no es una obsesión ni el trofeo en una competencia, es una fuerza creadora y permanece más allá de la presencia de quienes la generaron. Si queremos saber si es amor… preguntémonos si nos hace bien, si nos llena de paz. Y si se trata de nuestra pareja, contestémonos con la mayor honestidad; a su lado, además de este ímpetu generador ¿sentimos la sensación de haber recalado en un puerto seguro?

Para poder recibir toda la potencia del amor en nuestras vidas, debemos prepararnos, aprender a ver la felicidad que está en nuestro pecho, usar espacios en nuestra vida para encontrar calma o ver oportunidades de crecer. Debemos cultivar la capacidad de disfrutar sin parafernalia, con películas antiguas de la televisión o un simple café. Y cuando estemos preparados… el amor llegará.